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Solo en casa

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Tiempo de lectura aproximada 3 '.Has dormido regulín porque anoche la jornada se extendió hasta las dos, algo que últimamente se está haciendo habitual. El despertador suena y el cuerpo no te acompaña pero la inercia hace que sea más fácil despegarse de la sábana. Hoy toca contestar todos los mails que ayer no dio […]

Publicado:27/05/2020
Tiempo de lectura aproximada 3 '.
Tiempo de lectura aproximada 3 '.

Has dormido regulín porque anoche la jornada se extendió hasta las dos, algo que últimamente se está haciendo habitual. El despertador suena y el cuerpo no te acompaña pero la inercia hace que sea más fácil despegarse de la sábana. Hoy toca contestar todos los mails que ayer no dio tiempo porque tenías que terminar el proyecto AB y te dices en voz baja “hoy no me quito ni el pijama, o bueno, igual me pongo el chándal no vaya a ser que venga el de Amazon a traerme un paquete y yo con estas trazas, total no voy a ver a nadie en todo el día…”

Trabajas en casa

Quizá como mucho tienes que dejar a los niños en el cole, tu único contacto con el exterior…
Y qué me dices de la mano en el cristal que no puedes resistirte a limpiar, o de esa planta que está mustia que hay que regar sí o sí, y ese mail que te está dando vueltas al coco y contestas mientras estás viendo una peli con tu pareja…

¿Te suena todo esto?

Pues sí, no hay cortes en la jornada laboral, no hay desconexión entre la vida laboral y familiar, no tienes contacto humano en muchos días, las decisiones no son contrastadas con nadie, no hay cafés desestresantes en los que cambias el mundo…

¿Sabías que el nivel de creatividad cae en picado cuando trabajamos solos durante mucho tiempo? ¿Que la soledad puede afectar al rendimiento, el razonamiento y la toma de decisiones?

Yo trabajé en casa durante dos años y doy fe de que todo ésto era habitual en mi vida. No quería irme a Madrid y perder dos horas de mi vida en ir y venir para poder trabajar en un lugar donde podía relacionarme con algo más que con mi mac, así que decidí trabajar en Las Rozas y rodearme de gente chutante, de esa que te alimenta, que tiene tus mismos problemas e ilusiones y que hace que ir a trabajar sea muy muy estimulante.

Y eso, cuando eres autónomo, freelance, o tienes una pequeña empresa con poquitos empleados es la caña.

Y eso lo consigues en un coworking u oficina compartida, en donde te tomas el cafelillo a primera hora con uno de tus compañeros al que le explicas el lío en el que andas metido y como no tiene ni idea del tema porque su negocio no tiene que ver con el tuyo, te da una solución magistral porque simplemente cambia el punto de vista.

trabajar en un coworking

En el que la coworker de enfrente te pasa el contacto de un diseñador de la pera para hacerte el logo de tu vida y en el que el nuevo que acaba de entrar es un crack de las apps que solucionan los problemas para publicar en las redes sociales.

En el que Belén está trabajando para Julian y Sonia porque sabe montón de diseño gráfico y programación y Lucía y Juan están forjando un proyecto que va a molar mucho porque un día comiendo juntos en el coworking descubrieron que podían dar solución juntos a algo que aún no está en el mercado.

Y es que trabajar en un coworking no solo es tener un espacio de trabajo en el que solo tienes que preocuparte de sentarte en tu sitio y ponerte a trabajar (que también), sino que es un lugar donde vas a crecer personal y profesionalmente, donde conocerás muchísima gente que te aportará y a la que aportarás y eso amigo mío, es lo que da la verdadera felicidad.

¿Te animas?

Autor: 13 Manos Coworking